Beatriz Santamaría, ganadora del Accésit al premio a la mejor tesis doctoral realizada en el CTB el año 2020

El lunes 5 de julio, se celebró el acto de Entrega del Premio «Francisco del Pozo» a la mejor Tesis Doctoral del CTB en el 2020.

Beatriz Santamaría Fernández, investigadora doctorando en el Centro de Tecnología Biomédica ha sido una de las dos ganadoras del premio Francisco del Pozo a la mejor tesis doctoral del 2020 en el CTB.

En esta pequeña entrevista nos cuenta de qué trata su tesis y qué le ha llevado a centrar sus estudios en esta línea de investigación.

1. Cuéntanos brevemente tu trayectoria 
Soy Graduada en Física por la Universidad de Salamanca, realicé el Máster en Profesorado de Secundaria por la Universidad Internacional de la Rioja y el Máster en Tecnología Láser por la Universidad Politécnica de Madrid.

Este último máster me abrió la puerta a la investigación dentro del Grupo de Óptica, Fotónica y Biofotónica (GOFB) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), donde también he desarrollado mi tesis y defendido en el año 2020 dentro del programa de doctorado de Ingeniería de la UPM con mención cum laude.


Actualmente, sigo mi investigación en biosensores ópticos, caracterización óptica de materiales y métodos de detección in-vitro dentro del GOFB en el Centro de Tecnología Biomédica de la UPM. Además, soy profesora ayudante en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y Diseño Industrial y compagino la investigación y la docencia con mi participación activa en el Área de Mujeres de la Sociedad de Óptica Española, en el programa de mentoras de la fundación ASTI y como miembro del comité organizador de la Reunión Nacional de Óptica 2021.

2. ¿En qué se centra tu investigación?

Mi investigación hasta ahora se ha centrado en el desarrollo de un kit de diagnóstico para la enfermedad del ojo seco. El objetivo es el ser capaces de determinar la concentración ciertos biomarcadores (proteínas que cambian su concentración con la enfermedad) en unos pocos micro litros de lágrima. El método de lectura empleado está basado en biosensores ópticos cuyas propiedades cambian en la medida que se produce la detección.

3. Detalla brevemente los pasos que has seguido en tu investigación

Si algo cabe destacar en cualquier tesis doctoral es que por mucho que estén planificadas las cosas, siempre surgen improvistos que te hacen cambiar de rumbo. Y es así como de una tecnología en pañales, el biosensor y el dispositivo de lectura han ido avanzando y adaptándose a las necesidades que demanda el diagnóstico de ojo seco en lágrima.

A comienzos de esta investigación, se conseguía la detección de una sola proteína en una gota de muestra sintética de 40 microlitros, medida en un dispositivo LED y con una baja sensibilidad. Al final, se ha conseguido medir múltiples proteínas en 2 microlitros de muestra, con un dispositivo basado en tecnología láser y un sistema de micro posicionamiento. Además, gracias al uso de nanopartículas de oro, se ha conseguido una sensibilidad 100 veces mayor. No obstante, todavía hay cosas que mejorar, pero sin duda el objetivo final es poder comercializar la tecnología.  

4. ¿Qué te ha llevado a enfocar tu tesis en este campo?

A pesar de haber estudiado una bastante técnica y de ciencia fundamental, siempre me ha atraído la tecnología aplicada, así como el campo de la biotecnología y salud. Cuando el profesor Miguel Holgado me dio la posibilidad de unir esas dos áreas desarrollando un biosensor capaz de detectar material biológico, me pareció una idea maravillosa. Además, gracias a la colaboración con una farmacéutica, supimos de la necesidad que había en el mercado y en consultas médicas para discernir la enfermedad del ojo seco de otras patologías oculares. En vista que nuestra tecnología podía adaptarse para obtener un diagnóstico en lágrima, no dudamos en enfocar la tesis para dar una solución rápida y sencilla a este problema.

5. ¿Cuáles son los principales retos a los que te has enfrentado en esta investigación?

Sin olvidar de que yo soy licenciada en Física, lo primero a lo que me he tenido que aprender ha sido conocimientos sobre la química de superficies, inmunoesnayos y biología en general (qué es un anticuerpo, una proteína, qué afinidad hay entre ellos…). Ha sido un reto muy grande pero también he aprendido un montón de cosas fascinantes.

Otro de los retos a los que la mayoría de los investigadores nos enfrentamos es la búsqueda de financiación, yo comencé la tesis con contratos que se renovaban de mes a mes y mientras, solicitando becas y más becas, hasta que, por fin, en el segundo año de doctorado conseguí una beca para el resto de años que me quedaban de tesis.

Por supuesto, a lo largo de estos años ha ido surgiendo muchos más retos, pero ¿acaso los grandes logros de la humanidad no surgen de retos a los que enfrentarse?

6. ¿Cuál crees que es el impacto social de tu tesis en la ciencia y en la sociedad?

Echando la vista atrás, científicamente hemos conseguido desarrollar un dispositivo adaptable para detección de diferentes enfermedades (sistémicas, víricas, infecciosas…), esto también genera un fuerte impacto en la sociedad ya que la detección temprana de las enfermedades puede ser vital en muchas ocasiones.

Mi tesis en concreto, ha abarcado un problema cada vez más recurrente en la sociedad, queda patente que, en nuestra vida cotidiana, el uso de dispositivos con pantallas cada vez va a más, ello provoca que más de la mitad de la población padezca de algún trastorno oftalmológico. El problema surge cuando muchas de esas patologías comparten síntomas, pero no tratamiento, y, por lo tanto, un diagnóstico erróneo puede llevar a empeorar la enfermedad. El poder contar con un dispositivo que discierna estas enfermedades podrá causar un alto impacto en la vida de muchos pacientes.

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